Y aunque usted no lo crea… ¡escribimos!

por ANDREI MALDONADO

Si alguien nos hubiera advertido, hace un par de años, que nos tocaría vivir una pandemia, seguramente lo hubiéramos tildado de loco. Y, aunque usted no lo crea, ¡ocurrió! Aun así -o precisamente porque es así- los escritores no han parado de crear mundos en medio de todo este caos que significa mantenernos en encierro, trastornando nuestras actividades diarias. Algunos de los relatos que producen son reflejo de lo que vivimos, otros se construyen como un medio de escapar a esta “normalidad” a la que las circunstancias nos han orillado.

Ejemplo de ello son los relatos que el Grupo Editorial Benma pone a disposición de ustedes, queridos lectores, a través de la antología Aunque usted no lo crea. Textos que rebasan la cotidianidad, retan a las leyes establecidas y van más allá de la lógica, y que bien podrían ser una realidad futura. 31 relatos de 28 escritores de distintos puntos de la república mexicana y de países como Colombia, Suecia y España, los cuales forman un compendio más delicioso.

En “Los bordados de Lina”, Nallely Álvarez da cuenta de una historia que entremezcla ternura con espanto. Los aparentes delirios seniles de una anciana la unen a su nieta cuando ambas creen ser visitadas por espíritus del más allá. Una muestra irrefutable de que muchas veces las fronteras que dividen a la narrativa del poema son demasiado delgadas. Abordando también espectros y abuelitos, Martín Arredondo nos regala en “El deseo” un entretenido relato que hará pensar dos veces a quien lo lea si volvería a rechazar la petición de una ancianita.

Pero como lo increíble está mucho más cerca de lo que pensamos, “Es cosa de días”, de Nevid Ascensi, nos recuerda que en la política no hay suficiente ficción que supere a nuestra realidad. Y mientras que el maestro Carlos Bracho nos maravilla en “Cactáceas endémicas” con un encuentro cercano del tipo deslumbrante, Ámpula Bustamante presenta un encuentro pero con la memoria y los dolorosos recuerdos del pasado, haciendo una tremenda sentencia más que devastadora: “quizá la melancolía se hereda”.

Dando un salto al género de horror, el breve cuento “Los arbolitos rojos”, de Gabriel Carrillo, dará una estupenda vuelta de tuerca que dejará a más de uno helado del susto. En tanto que Sofía Cruz Castañeda, con su relato “Esa delgada línea entre la probidad y la vesania”, nos hace viajar en las aventuras de una mujer y su puede que hacer un trabajo de justicia en la congestionada Ciudad de México; Cosa contraria ocurre en el cuento “La araña”, de Carlos Díaz, donde el problema de su protagonista comienza con su mudanza al campo y tomará la forma de pequeños, pero peligrosos, arácnidos.

Recurriendo al misterio y al terror, Blanca Amalia Espinosa nos deslumbra en “El alquimista”, con una historia fantástica que como sucede en un pueblo andaluz pudo ocurrir en cualquier parte del mundo hace siglos… o bien podría estar viviéndose en estos momentos, a unas casas de distancia. Raúl H. Fierros, valiéndose de una fluidez destacable, demuestra que “De absurdos y desvaríos” está hecha la realidad… ¿o serán acaso distintas realidades? Tal y como sucede con “El árbol y la estrella”, de Marcela Beltrán, donde la fantasía se vuelve verdad y viceversa, en un breve, pero conciso, relación que se nos presenta de forma bilingüe.

“Increíble, pero cierto” sería otra forma de describir la esencia de esta antología, y es como Adolfo López Castro ha titulado su narración acerca de amor y desamor, la cual se encuentra llena de nostalgia. Una gran aventura mágica ocurre en “La cándida Zoraida”, en donde Elba Luján T. nos comparte una historia que discurre entre los paisajes desérticos y enigmáticos del Oriente Medio, en un relato que trae a la mente a Scheherezade y “Las mil y una noches”.

La teoría de los dobles se presenta en “La cuerda floja”, de Andrei Maldonado, un relato en el cual nos cuestionamos acerca de esas coincidencias que tiene la vida, que podrían no ser cuentos; Arturo Martínez Cáceres hace juego una vez más con las palabras y nos dice que en esta antología “Todo puede pasar”, tal y como su enigmático personaje Joe está a punto de descubrir; así mismo, lo relatado por Lluis Moya Sala en “Ha llegado el momento, apreciado Michel” lleva a tratar de descifrar lo encriptado en un relato sobre vaticinios y revelaciones.

“La nave de los locos”, de Alberto Navarro Fuentes, refiere a un futuro distópico que bien podríamos estar creando ya, a menos que decidamos revertirlo; mención aparte merecen los cuentos “El karma de la vida” y “Seducción”, ambos de Silvia Pérez Rodríguez: en el primero, los actos de un ser criminal lo llevarán a pagar su delito en sus siguientes vidas; en tanto que en el segundo la protagonista es presa de la seducción ante un enigmático felino; y desde Colombia nos llega “Zapatos a la medida”, donde Andrés Otaya Burbano narra cómo un hombre encuentra en un pequeño aliado una solución a su 'gran' problema.

Inés Récamier, con gracia y estilo, nos presenta un delicioso “Homenaje a Truman Capote”, como si escucháramos a la propia Holly Golighlty narrar un día en Tiffany´s. Laura Elena Rivera regala dos entregas: “Divino pintor”, en donde el relato se vuelve alabanza a lo celestial; y “Dame las fuerzas para morir”, que nos sorprende siendo no un llanto de dolor, sino un canto alegre por renacer, algo que está lejos de vivir el perturbado personaje de “Me-tan-fe-ta”, de Omar Romero, en medio de su turbulenta cotidianidad.

En “Niño flores”, Javier Toledo Ramos lleva al lector hasta los recuerdos y la añoranza de una amistad perdida en el tiempo; derrotero distinto toma Pedro Armando Torres Violante en su “Pierdo el aire”, donde el personaje de su historia se enfrenta al inminente final de la raza humana; y en “Noche y luna” Zulma Gladys Valencia Montero presenta una divertida historia que nos hará reflexionar sobre aquellas cosas que parecen dividirnos, pero que realmente nos unen.

Antonio Valiente Balderas escribe dos fantásticos relatos: “La fondita” y “El hielo helado”; donde el gourmet y los milagros cotidianos de la cocina de la Ciudad de México se hacen presentes, primero entre dos amigos, y después entre un joven y su 'conquista; “La habitación del abuelo”, de Esmeralda Vega, es un claro ejemplo de que nuestro imaginario puede ser tan o más poderoso que la realidad misma; y para cerrar de gran forma la antología llega Rafael Villa Sandoval con “María Magdalena: no merecedora de desprecio, sino digna de reconocimiento”, un texto de redención hacia una de las figuras más controversiales de la cultura católica. 

Es de esta manera que con, Aunque usted no lo crea, Grupo Editorial Benma pone a su disposición una antología de cuento breve digna para los tiempos convulsos que vivimos. Con este compendio se demuestra que lo último que debemos perder es nuestra capacidad de asombro porque, aunque usted no lo crea, siguen existiendo motivos de sobra para viajar y vivir a través de las letras.

(prólogo del libro "Y aunque usted no lo crea", de Grupo Editorial Benma, publicado en 2021)

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