Sin espacio para los cínicos

por ANDREI MALDONADO

El buen periodista es aquel que hace buen periodismo, cosa sencilla de entender ¿no? Pero… ¿qué es hacer “buen periodismo”? un acercamiento a comprender la labor ética, humana y comprometida que debe hacer todo periodista se encuentra en el libro “Los cínicos no sirven para este oficio”, de Ryszard Kapuscinski.

Pero en sí ¿a qué se refiere Kapuscinski con “el buen periodismo”? el polaco plantea la primigenia idea que ha defendido el arte: su impulso creador, y sobre esa primicia el buen periodista es ese que antepone su compromiso con la verdad (su verdad) al interés mundano del ego; lucha por ejercer con responsabilidad su labor de informar y dar a conocer al público los hechos, más allá de las dificultades que se ciernen sobre él.

Es por ello que para él los “cínicos”, entendidos estos como los supeditados a hacer mal periodismo, no tienen cabida en la labor del informador, ya que estos no desarrollan la empatía con los protagonistas de su relato ni con los lectores hacia quien va dirigido, aunque lamentablemente quienes ejerzan la mala praxis del periodismo sea muchas veces los grandes medios y sus directores, casi nunca periodistas de cepa.

Se trata entonces de una lección sobre el buen periodismo; más que una especie de manual “Los cínicos no sirven para este oficio” es una guía para todo aquel que quiera o ya se esté desarrollando en el mundo periodístico, para que se forme como un buen periodista, destacando que no se habla de una labor “moral”, sino más bien de un deber ético que debe tener el profesional de la comunicación.

La primera de las tres partes en las que está dividido el libro nos presenta una charla que el estudioso brindó en Copadarco, moderada por María Nadotti, en el marco del VI Congreso “Redactor social”, celebrado en 1999, la cual el público asistente le hace una serie de cuestionamientos relacionados al desempeño del “buen periodista”, mismas que Kapuscinski responde acertadamente en base a su propia experiencia, logrando una participación activa del lector.

Hablamos de un ejemplar imprescindible para quienes día con día salimos a las calles a ejercer la noble profesión del periodismo, para que antes de emitir la información sepamos que detrás de cada palabra escrita o hablada, detrás de cada tinta impresa y de cada pantalla, se encuentran personas de carne y hueso, seres humanos a los cuales debemos ver no como clientes, sino como lo que son, nuestro público.

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