MASS MEDIA: DEL HARTAZGO A LA SEDUCCIÓN


por Andrei Maldonado
Basado en el Texto "La comunicación: principio, fin y dilema de los medios masivos" de Germán Ferrari


La prensa fue el primer medio informativo masificarte que constituyó en su momento una nueva forma que el individuo construyera su diario vivir, que comenzaba por leer el periódico. Posteriormente, la radio dio voz a las letras impresas, llevó la música hasta cada hogar y construyó héroes, personajes que con su voz hacían que la audiencia les fabricara un rostro, le diera imagen a lo narrado.

A partir del aporte de Marconi, la sociedad comenzó un viaje que en nuestros días ha llevado a una revolución en la construcción del entendimiento a partir de los medios tecnológicos. La prensa, el telégrafo y la radio habían puesto las bases, pero la televisión fue el espacio en donde la sociedad no solo encontró entretenimiento o información, se trató también del primer medio colectivo que albergó imagen y sonido y que realmente rebasó los impedimentos de comunicación entre sociedades distanciadas por el espacio físico y el idioma.

La televisión apareció como un idilio nuevo. Ya lo que solo se podía escuchar por fin tuvo imagen, ya no eran solo “voces” anónimas o palabras sin vida, ahora eran de carne y hueso, eran tan similares y tan familiares que la ilusión de aparecer en la pantalla chica se volvió no solo un sueño realizable, sino una meta que alcanzar.
Este aspecto empezó también a edificar la cultura de masas, la construcción de ideales globales. La mencionada aldea global de Marshall McLuhan no hubiera encontrado su distribución e información sin la capacidad de la televisión de distribuir el discurso mediático.

Cuando el medio entendió que era más fácil ganar audiencia y recursos entreteniendo que informando, dicho discurso comenzó de ser recurso a tendencia. Néstor García Canclini había mencionado en una primera teoría que la televisión había nacido para educar y a través de ella se era capaz de transformar a la sociedad. En efecto, se transforma a los individuos, pero no se les educa más que para el consumo, pues es a fin de cuentas la forma en que el medio puede subsistir. Educar no genera recursos y por lo tanto no constituye una meta para el medio.

Giovanni Sartori advirtió la capacidad mediatizadora y tecnificante no solo de la tv, sino de un medio que, a principio de la década de los 90’s, ya se vislumbraba como un nuevo constructo social: internet. Quizás sea la revolución digital y la revolución tecnológica de los medios los que llevan a redifinir y consagrar a unj nuevo nivel las bases sentadas en anteriores épocas por McLuhan o Mattelart. Sobre una tercera ola ya nos había advertido Alvín Toffler, pero actualmente parece más que un nuevo recurso un nuevo entorno para el desarrollo de la sociedad moderna.

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