A propósito de la sociología moderna III: Cuando transformar el comportamiento no bastó, se comenzó a transformar el espacio
Por Andrei Maldonado
Conforme avanzó la tecnología y el uso de ella, los comportamientos se fueron condicionando a los lenguajes propios de la era digital y alas condicionantes que estas generaban. A esto se le sumó la visión neoliberal de la economía y la política y, como lo señalaba Alvín Toffler al referirse a la Segunda Ola, un preponderante pensamiento de aprovechar los recursos, explotar los medios y llevar todo eso al campo del progreso.
Términos como industrias culturales, capital cultural, espacio público y opinión pública se fueron acuñando hacia finales del siglo pasado, en una sociedad cada vez más convencida de su triunfo sobre sí misma, de generar sociedades de la información y el conocimiento; de haber exterminado al hombre primitivo y civilizado las condiciones privativas del llamado hombre posmoderno.
Como hacen referencia Gustavo García y Rodrigo Cueto en su libro Espacios… encuentros y desencuentros de la cultura de masas, en el siglo XXI ya no solo se condiciona el actuar de los individuos, también se modifica su espacio: el Habitum.
Las redes sociales trajeron nuevos mundos habitados por nuevos individuos, individuos que solo habitan en ese mundo y que invitan a sus creadores a mudarse a ellos, a dibujarse un rostro, a generar un comportamiento, a inventarse una vida.
La sociedad actual es aquella que define que si no estás en Facebook no existes, si no se escribió en Twitter no se dijo, si no se encuentra en Google no sucedió. Una sociedad cocinada a medias, que sabe todo de absolutamente nada y que pone en el altar del conocimiento y la comunicación a @yosoy132, @aristeguinoticias o @ciudadanooscar.
Espacios virtuales que no solo habitan su espacio digital, sino invaden el espacio público, el espacio físico. La ciudad entera convertida en zona wi-fi. Dime tu PIN y te diré quién eres.
Ante estas lecturas debemos plantearnos: ¿Es está la versión del hombre posmoderno? ¿Esta es la quinta raza de la que hablaba Vasconcelos? ¿Vivimos en La Tercera Ola de Toffler? ¿O a esto se refería McLuhan cuando hablaba de seres globalizantes?
Sin duda alguna, en estas cuestiones, siempre hay más preguntas que respuestas. Me quedo con la reflexión hecha por Cueto y García: somos seres que estamos gustosos de que nuestras decisiones de limiten a un menú de 6 versiones de café, o que las opciones de nuestro día a día sean comprar un Big Mac o comprar un Whopper.
Híbridos al fin, entre un hombre sumamente primitivo jugando a ser un hombre moderno.

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