A propósito de la sociología moderna II: Hacer del hábito una conducta


Por Andrei Maldonado

Marshall McLuhan cimentó –junto a otros sociólogos del siglo XX- las bases del entendimiento del comportamiento de las masas en el proceso que más adelante conoceríamos como “globalización”.

En su Aldea Global, McLuhan ya nos adelantaba acerca de cómo las sociedades buscarían fusionar sus conocimientos, su cultura y sus hábitos en uno solo. Todas las culturas sintetizadas en una sola cultura.

Sin embargo, la globalización de nuestros días pareciera responder más a la sintetización de la cultura, del conocimiento, reduciéndolo a argumentos publicitarios y artículos de recuerdo.

Y es que, aún en un entorno inmediato, cerrar los interés de los individuos y trasladarlos al campo de “intereses colectivos homogéneos” resulta difícil, ahora intentar homogenizar todos los intereses del mundo –o al menos un sector del mundo- viene siendo una tarea si no imposible sí bastante complicada bajo las condiciones del hombre contemporáneo.

Es entonces cuando aparece la hibridación de las culturas. Somos sociedades híbridas, mezcla de los entornos autóctonos pero deseosos de pertenecer a lo “global”; permeada constantemente de los constructos de otras sociedades, a veces tan tergiversada que no sabemos cuándo terminamos nosotros y comienzan los demás.
García Canclini interpreta en sus estudios culturales, a la hibridación cultural como “una interpretación útil de las relaciones de significado que se han reconstruido a través de la mezcla”.

A esto podemos relacionar lo planteado por José Vasconcelos en La Raza Cósmica, cuando hablaba de las razas, la quinta, hacía la que nos movemos, sería el producto de un mestizaje, de una hibridación total, visión también compartida por Octavio Paz, quién ya hablaba en El Laberinto de la Soledad de mestizajes incompletos, como el producido en los llamados“Pachucos”.

Y es que el acelerado ritmo de la globalización, que apresura las transformaciones antropológicas del hombre, deviene en una “mala hibridación”, en sub culturas y en un proceso altamente analizado desde la década de los 70´s: la transculturización, que no es más que la suplantación de una cultura “superior”, hegemónica desde los puntos de vista económico, social, político y cultural.

A estos estudios se le suman lo planteado también en su momento y en sus perspectivas por estudiosos como Paul Lazarsfeld, Armand Mattelart, Noam Chomsky, Orozco Gómez, entre otros.

Es así es como los hábitos –el habitus- se va volviendo parámetro de conducta, un parámetro que hoy en día responde a las necesidades comerciales, a la tecnologización del entorno y, finalmente, al espacio físico.

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