A propósito de la sociología moderna I: del Habitus al Habitum
Por Andrei Maldonado
Hablar de Pierre Bourdieu (1930-2002) es hablar de uno de los más grandes sociólogos de la modernidad, un hombre que estableció términos que hoy en día no solo son fundamentales para entender nuestro entorno actual, sino que aún están en constante modificación conforme las sociedades avanzan en los campos del comportamiento colectivo y la generación de las ideas.
De los conceptos tratados por Bourdieu destaca el llamado habitus. El habitus es la construcción desde el imaginario colectivo, de conceptos aparentemente homogéneos, que generan estándares, condicionan acciones y pensamientos y van modelando la vida en sociedad en base a estilos de vida parecidos, que se van estableciendo a manera de parámetros de buena conducta.
El sociólogo francés hacía un claro ejemplo del habitus en un estudio sobre la fotografía, donde hacía mención sobre las condicionantes que provocaban que las personas consideraran una foto bella u horrible: factores sociales, religiosos, intelectuales y de contexto, hacían diferentes lecturas, pero sin duda alguna, la mayoría seguía un mismo parámetro de opinión, insertado en el pensamiento casi de manera involuntaria y prácticamente imperceptible.
Dichas percepciones son dadas entorno al contexto socioeconómico-político, intereses públicos y privados, entre otros. Además, cada sociedad, en cada época, va generando las bases que les permitan generar estándares de clasificación, pues así le es más fácil clasificar, distribuir y generar los mensajes.
Sin embargo, destaca en el análisis del habitus que no solo es una entidad ideológica limitada a un aprendizaje externo. La gran parte de las conductas preestablecidas en el individuo que condicionan su forma de entender la realidad y hacerse entender a su entorno en las relaciones individuo-individuo, individuo-colectividad, provienen desde el seno familiar, heredadas como valores y actitudes positivas; otras veces, heredadas sin intención. Estas son, actitudes de los miembros alfa de la familia que en el niño se van formando como “lo correcto”.
Dicho aprendizaje se gesta principalmente en los campos del inconsciente, es decir, no atraviesa por el campo de la racionalidad, y se fija en el entendimiento de la realidad. El niño crece con esos hábitos que van dándole las bases para su conocimiento. Bases subjetivas que filtran el conocimiento objetivo que recibirá más adelante. Esto es, que se condiciona a los individuos –intencionalmente o no- a responder a los estímulos externos en base a una primigenia actitud defensiva instaurada por la familia. Más adelante, el individuo se hibridiza entre su aprendizaje a priori a la sociedad y los hábitos propios del contexto.

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