Internet, el e-espacio
Por Andrei Maldonado
Basado en el texto “Comunicación interpersonal y comunicación de masas en internet. Emisor y receptor en el entorno virtual”, de Germán Llorca Abad.
A pesar de llevar cerca de tres décadas, el discurso sobre los efectos del uso del internet y los paradigmas que entorno a él se construyen sigue siendo un tema abierto, aún más con la aparición de las redes sociales –Twitter, Facebook- y el desarrollo de la e-comunicación.
Despite having nearly three decades, the discourse on the effects of using the internet and paradigms that are built around it remains an open issue, even with the emergence of social networks, Twitter, Facebook, and development of e-communication.
Mucho ha sido el discurso que se ha elaborado en torno al internet, desde los años 90´s, y que alcanzó gran magnitud en la primera década del siglo XXI. Contrario a lo que podamos imaginar, cuestionar a este medio y tratar de definir el tipo de comunicación que se gesta desde él no es un tema gastado.
Quizá sea porque, conforme avanza el uso y desarrollo de las TICS, nos damos cuenta de que la web no solo es un medio, mucho menos una mediación, sino de que se trata de un nuevo constructo, un nuevo espacio que va, a su paso, creando nuevos hombres.
En el sentido del espacio, internet suma –como menciona Germán Llorca en su texto- distintos espacios que hasta hace algunas décadas solo tenían un lugar estrictamente físico: bibliotecas, consultorios médicos, tiendas, áreas de gobierno, escuelas, etc.; incluso, no conforme con englobar en una dimensión netamente virtual todo espacio físico, internet construye una vida alterna, con individuos alternos. Una realidad virtual.
Si hablamos de una e-comunicación desde el espacio digital, también podemos hablar de internet como un e-espacio, donde el individuo (físico) se desenvuelve de manera distinta. Gracias a redes sociales como Facebook o Twitter, las personas añaden o eliminan aspectos de su vida como fecha y lugar de nacimiento, educación y ocupación, gustos y lenguajes. Cambian de rostro y nombre continuamente y tienen un carácter sumamente distinto al “real”.
Eneste nuevo espacio –el de las redes- personas eliminan distancias para conocerse aún sin haberse conocido, o mantienen relaciones afectivas que en los espacios físicos no tendrían lugar. Se obtienen trabajos, se concertan citas, se viaja… se sustituye la necesidad de mover al individuo en el aspecto físico de los espacios reales, pues toda su vida está contenida en un perfil de Facebook, y tiene acceso a ella con tan solo iniciar sesión.
Este es un aspecto primordial del e-espacio: crea e-individuos. La web es capaz de engendrar vidas, y terminarlas también. Basta tener una cuenta de e-mail para, de la noche a la mañana, dar a luz a una persona que solo existe en el mundo virtual. Un click de descarga en Google y tendrá rostro y cuerpo. Unas líneas en el timeline de Facebook y tendrá voz. Teclear unos cuantos datos y tendrá cientos de amigos que juran haber sido compañeros de ese e-ciudadano en el colegio.
Y así como nacen sujetos virtuales, los físicos pueden morir con tan solo desactivar su cuenta, con no participar en la red o en negarse a ser parte de ella. Este es quizá el nuevo paradigma que mantiene abierta la discusión sobre las interminables posibilidades de la web. En una cultura de “si no estás en Facebook no existes” quizá sea la web el único medio por donde yo, individuo, por convicción propia, elijo “no existir”. Sin duda un planteamiento sumamente Kantiano.

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