Encontrando un Aleph
Por Andrei Maldonado
En el libro del Aleph escrito por el magnífico literato argentino Jorge Luis Borges en 1949, encontramos un bello cuento titulado también como la primera letra del alfabeto hebreo.
Dicho relato narra, a grandes rasgos, el encuentro de los personajes con “uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos”, es decir, con un Aleph. Todo sucede al instante, todo el universo se refleja en El Aleph y El Aleph en todo el universo.
Borges dejó en este relato la mayor muestra de ingenio, de esa gran lírica y la capacidad de hacer real lo inimaginable. Basta con leer escritos como Pierre Menard, autor del quijote; Funes el memorioso o El idioma analítico de John Wilkins.
Sin duda alguna que lo más maravilloso de la lectura son los innumerables paisajes y personajes, ya sean reales o no, a los cuales nos puede llevar un relato, y quizás sea Borges el más experto en esto.
La duda aquí es ¿Cuándo dejamos de buscar el Aleph? ¿Cuándo las letras no nos satisficieron lo suficiente que preferimos fugarnos en otras actividades poco productivas? ¿Es acaso que no quedan genios de la talla de Borges? ¿O será que nos perdimos?
Hoy en día uno de los debates más intensos en la cúpula educativa es el como alentar la cultura de la lectura entre la niñez y la juventud mexicana. Según los últimos estudios, en México se lee en promedio un libro por año, esto tomando en cuenta aquellas personas que leen más de uno, sin contar el contenido de los mismos, pues hoy en día no cualquiera escribe, pero si cualquiera publica.
Es obvio que ninguna de las instituciones encargadas de la rama educativa han logrado algo, y quizá nunca lo logren si ese no es su deseo, pues entre menos letrado sea un pueblo, es más fácil manipularlo. Además la tarea no termina en la escuela, pues debe haber un trabajo desde la célula primordial de la sociedad: la familia.
Tal vez no hemos encontrado las respuestas, quizá no hallamos cultivado en nuestros niños el hábito de leer…puede que aún no sea tarde, a lo mejor podamos hallar la respuesta…quizá todo se encuentre en el Aleph, la encrucijada estaría entonces en encontrarlo.

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