Un cuento socialista
texto ANDREI MALDONADO *Cuento finalista del concurso internacional "Todos somos inmigrantes" ¡Para matar un insecto nada mejor que Nietzsche! Pensaba Kharib mientras que, con un grueso ejemplar de la Gaya Ciencia, aplastaba a una araña patona en la pared de su baño. El golpe sonó seco ante el silencio del sanitario. Del arácnido sólo quedó una mancha café informe sobre la vetusta pared color almeja. Así, reducida a nada, la vida le parecía sumamente frágil, sostenida con un hilo muy delgado. Al salir de su hogar la sal en el aire lo recibió de golpe. A más de 40 grados el aire en Aralkum parecía hacerse grueso, pesado. Parecía ser un ente con voluntad propia cuyo único objetivo era introducirse en los hogares y cubrirlo todo, o meterse entre los párpados de las personas y hacerlas llorar con el recuerdo de un mar ahora inexistente. Kharib lo divisó. El Aral, en el horizonte, como una promesa inacabada. El eterno recordatorio de su condición de extranjero ¿cuándo pasó? ...